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Evil Woman

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Enciende el tercer pucho consecutivo y mientras habla, exhala la bocanada de humo entre medio de palabras que hilvanan su conversación. A sorbos, juega con el copón de tequila embardunado (hasta las cachas) de sal por toda la orilla… en verdad no la estoy oyendo… para nada.

Mmm sip, creo que les voy a desarmar el proyecto… o sea, no me parece que sea vocacionalmente correcto que no verifiquen lo central de los aspectos conceptuales curriculares del desarrollo preescolar… anday así no más, con polera??

Son parvularias – le respondo piola – creo que les debe interesar más cachar su oficio, querrán hacer su tesis en algo más activo, más práctico – me refriego los ojos –

Décimo pucho. Intento disimular el desgano. Una cincuentena de voces entretejen el ruido ambiente. La silla y la mesa cojean. Soy un círculo intentando encajar en un cuadrado. Todos y todo alrededor son objetos didácticos para mi mente y mis manos; la cajetilla, las etiquetas, los vasos… los porta vasos, las mesas, la gente. Todos objetos inorgánicos, desagregados, instrumentales. Ella deja su enorme copón cool sobre la mesa. La sal del borde se ha saturado de su labial negruzco.

Me encanta el negro – agrega – mira esa blusa… la que lleva esa mina – un giro en su monologo – me encanta… la hace ver distinguida… y tu?? Así no más con polera??

– pido permiso para ir al baño -

Orino sobre la blanca loza, contemplo caer suavemente la cascada, es una pausa instrocpectiva, meditada. De pronto me interrumpe el vibrato del celular, experimento la obvia dificultad de sacarlo de mi bolsillo mientras orino. Es Roberto, Es Mefisto. No tengo ganas de seguirlo en sus boludeses, dice ofrecer “vida y modernidad”.

Me resfrío a causa de andar con polera y del largo rato de exposición frente al urinario… creo, Me largo con Mefisto. Ingresamos dentro de la bóveda celeste, amarilla y violeta

– Esta es una agresión corporal excitante – señala Mefisto, riendo y gritando para contrarrestar el enorme poder acústica de la disco. Una discípula se acerca, viene caminando desde el infierno… ajustada, tacos, plástica, brilla en negro por todos lados.

Tení los ojos rojos – le grité con extrañeza y a secas
Son lentes de contacto de fantasía – me aclaró

Querí bailar?? – me propuso
No le pego a esta weáh – me excusé
Ah si?, yo soy maga… sabías?… sólo mírame y siénteme, puedo alterar el orden del universo con un solo movimiento – auguró.

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