suscribir: Posteos | Comentarios | Correo
busca en el sitio
Melancolía de Narciso
Narciso embobado con su propio reflejo sobre el estanque de agua… arquetipo de del ser… vanidad latente.
Narciso ensimismado, enamorado de sí… maldito en su propio conjuro, tragedia de vanidad.
Narciso levanta su íntima morada… narciso es sólo él y no otro. Se embriaga en el placer… Eros radical, se consume así mismo en la trayectoria infinita de su ego indisciplinario… muralla de vanidad.
Narciso se ha cansado ya… ha envejecido, se haya solitario sin siquiera su eco… pero no ha dejado de hablar, de decir, de nominar… sigue siendo aquel Logos imperecedero, reside bajo su carne… Narciso se desagarra la piel, se flagela… vanidad; incomprensible eslabón del ser.
Yo soy Narciso!!… estoy hablándote a ti, ser imaginado y recóndito… si, a ti. Yo os lloro y reclamo… no a mí sino a ti, tú que eres ser y estas fuera de mis dominios por haberte nombrado. Has nacido en mi reino, como el padre y el hijo en este reino lo tomas todo, lo devoras, bebes la sangre eterna y ejerces tu imperio y dominio…
Y no me oyes hablar. Son susurros… evocaciones imperceptibles. Tú sabes que expiro… No me dejes morir aquí solo en esta ciudadela amurallada, desolada y vacía.
¿Quieres jugar el juego del habla?, ¿Quieres volver a ser un dios feliz?, ¿Quieres volver a oír el canto etéreo del universo de las cosas y sus nombres?… ahí esta la vanidad trovando y tropando la verdad, si la escarbas hallareis no un estanque, sino el ancho Mar… sin ella ese mar no sería.

